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El rol de la Virgen del Rosario en la Reconquista de Buenos Aires

 

La Reconquista de la ciudad de Buenos Aires fue sin duda, un hecho profundamente religioso, espontáneo y popular. Se consideró una cruzada contra el invasor “hereje” y en ella participó toda la población.

 

EL VOTO DE LINIERS

A fines de junio de 1806, apesadumbrado, Liniers oraba delante del altar del sagrario, como consagrante de la congregación del alumbrado. En ese momento, advirtió que un sacerdote llevaba oculto el Santísimo Sacramento a un enfermo, acto que sucedía desde que los ingleses se habían apoderado de la ciudad y se querían evitar escandalosas irreverencias.

Liniers sintió su corazón lleno de devoción y prometió en ese momento trabajar por la Reconquista de la ciudad.

En la Recoleta confesó y comulgó y el 1º de julio hizo la promesa de ofrecer los trofeos de la victoria a los pies de Nuestra Señora del Rosario, en la Iglesia de Santo Domingo.

Así mismo, al observar que el primer domingo de julio  de 1806 no saliese  la procesión al Redentor Sacramentado para evitar ultrajes del invasor, encargó que todos los días se ofreciera misa, por medio de Nuestra Señora del Rosario, en su propio templo y altar, por el feliz éxito de su empresa a su nombre y expensas.

 

APRESTOS GUERREROS

Las primeras proclamas de Liniers reflejan sus mejores sentimientos: “Si llegan a vencer, dice a sus soldados, el enemigo será, nuestro hermano, deberán luchar con intrepidez y triunfar con humanidad. Así lo demanda la religión y generosidad de todo buen español”

El 8 de agosto puso su confianza en la Reina del Cielo y ordena una misa en el Altar de la Virgen del Rosario.

Compartiendo la confianza en la Madre de Dios se celebraron reuniones contra el invasor. En una de ellas, la del 15 de julio se resuelve poner la empresa bajo el patrocinio de Nuestra Señora de la Concepción.

También Sobremonte decidió, en Córdoba, antes de marchar con tropas hacia Buenos Aires, poner la empresa bajo la protección  de Nuestra Señora, con tres días de ruego y procesión, asistiendo el Virrey en persona.

 

ACCIÓN DE PEDRIEL

Al mismo tiempo del movimiento de Liniers  se inició, en la campaña de Buenos Aires, la actividad de los patriotas locales.

Pueyrredón, con un grupo de voluntarios, se asentó en Luján dispuesto también a combatir contra el invasor. Enseguida acudió en su ayuda Martín Rodríguez y un puñado de hombres bien armados, y al poco  lo hizo el comandante 2º de frontera don Antonio de Olavarría.

También ellos se ampararon bajo el patrocinio  de la Reina del Cielo y decidieron llevar a la acción guerrera, el estandarte de la Purísima Concepción que les ofrendó el Cabildo de la Villa.

El 1º de agosto se encuentran las tropas patrióticas con las de Beresford en la Chacra de Pedriel.

El avance de los ingleses bastó para vencer el conato de resistencia y quedó en manos de los ingleses toda la artillería

Pueyrredón logró capturar un carro de municiones y salvó su vida gracias a un patriota desconocido llamado Lorenzo López, que lo alzó a la grupa de su caballo.

 

AVANCE HACIA LA CAPITAL

Entre el 4 y 10 de agosto las tropas de Liniers se fueron acercando a Buenos Aires. Beresford no pudo salir a su encuentro, debido quizás, a un hecho providencial. El cielo intervino. Torrentes de lluvia cayeron el 6, 7 y 8 de agosto y pusieron los caminos impracticables para todos, menos para la caballería que fue acercándose a la ciudad sin que el ejército británico pudiera atacarla.

El fraile José Ignacio Grela, dominico orador  de la Reconquista, decía en su sermón del 24 de agosto, “María es sin duda la que ha dirigido la grande obra de nuestra Reconquista. ,La tempestad que os aflige originó la pérdida de cinco cañones enemigos que defendían el puerto….”

El 10 de agosto previa misa de campaña, Liniers ocupó los corrales de Miserere lo que inquietó a los ingleses.

 

EL APOYO POPULAR

El 10 de agosto, el ejército patriótico reanuda la marcha entre imposibles lodazales y con el apoyo entusiasta de la población.

La multitud aumentaba a cada instante lo que estimulaba a los soldados y las voces de Avance, Avance se confundían  con el estruendo de la artillería, lo que llenaba de horror al enemigo.

Niños de diez a quince años se congregaron en la plaza e hicieron importantes servicios, arrastrando los trenes de artillería, sirviendo de espías  o cuando caía herido  un artillero tomaban la mecha y daban fuego. Todos clamaban: Viva España, Viva España!

 

LA LUCHA DESDE RETIRO

La columna patriótica llegó a Retiro con un ejército en que hombres, mujeres y niños fraternizaban con la tropa para facilitar el movimiento de ésta: “más parecía una cruzada medieval que no un cuerpo de milicia reclutado en tierras del Nuevo Mundo”

“Muchos pechos lucían el Santo Escapulario, como piadoso distintivo y segura defensa… Beresford deseaba avistarse con la gente del escapulario”

Cuando amaneció, el 12 de agosto, doscientos hombres agredían a los ingleses, además de todo un vecindario enardecido que hizo replegar al invasor hacia la vieja Recova.

 

ASALTO A LA FORTALEZA

Liniers abandonó su puesto en el atrio de la Merced y llegó  a la Plaza Mayor. Parecía invulnerable. Sereno persuadía con su ejemplo y las balas lo respetaban. El Deán Gregorio Funes, el 23 de agosto de 1807, diría en Córdoba que esos hechos se debían a la gracia especial de María: “acercaos, pues,  a su devoto General, y  los muertos que caen a su lado como sus vestidos pasados de balazos os harán ver, o que el plomo respetaba su persona, o que sólo se acercaba para dejarnos señales de una vida que el cielo protegía”

Cuando Beresford vio caer a su ayudante Kennet, herido de muerte, ordenó la retirada y cuando vio a toda esa multitud que no llevaba más armas que sus bocas, se asombró creyéndolos a todos con armas.

Más tarde, Liniers, al mencionar el botín de guerra, recordó su voto a Nuestra Señora del Rosario (veintiséis cañones, cuatro obuses y las banderas del regimiento 71)

 

CELEBRACIÓN DE LA VICTORIA

Fraile José Ignacio Grela, en el sermón del 24 de agosto, conmemoró la acción del 12  anterior como “obra dirigida por María bajo el glorioso título del Rosario” y reconoció la piedad de Liniers…puesto en forma de cruz, dando gracias al Señor por medio de su augusta Madre, y confesando con la más tierna  sumisión que El ha sido el autor de su gloria”.

Luego junto con Liniers desfiló la tropa. Los diferentes cuerpos militares…. Consagran a esta misma soberana Reina de sus corazones, sus armas, sus triunfos”

Las conmemoraciones  siguieron por varios días culminando el día 24 de agosto de 1806.

“Reconocido (Liniers) a los favores que le dispensó María Santísima del Rosario en todas las acciones, y en cumplimiento  de su promesa, el día 24 de dicho mes de agosto obló con una solemnísima función….las cuatro banderas, dos del Regimiento 71 y dos de Marina, que tomó a los ingleses, confesando deberse toda la felicidad de las armas de nuestro amado Soberano, al singular y visible patrocinio de Nuestra Señora del Rosario o de las Victorias

Este texto ha sido extraído y abreviado
del libro de Historia Argentina
del Padre Cayetano Bruno

Fuente: http://www.inmaculadamg.org.ar/images/stories/formacion/historia_de_la_iglesia/La_reconquista_de_Buenos_Aires.html

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