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Algunas ‘dubia’ sobre la corrección filial

¿Si es tan patética la carta, porque no una refutación de los críticos? ¿A qué viene tanta hostilidad ante un ruego de aclaración al Santo Padre? 

“Te doy gracias, Padre, porque has escondido estas cosas a los sabios y las has revelado a la gente sencilla” (Lucas, 10:21)

Ya es sobradamente conocido que a la ‘correctio’ esperada de los dos cardenales firmantes que quedan con vida de las famosas Dubia se han adelantado cuarenta fieles -teólogos, filósofos y pensadores, laicos y sacerdotes-, a los que luego se han sumado otros llegando a 63 (por ahora) con su propia corrección filial.

También coinciden los que saben de estas cosas en que, con toda probabilidad, este texto conjunto tendrá la misma respuesta que las propias Dubia, es decir, el silencio. Al menos, por parte de la altísima instancia a la que se dirige, porque sí ha hallado multitud de reacciones entre los que, por peso, influencia y acceso a grandes publicaciones, podríamos llamar “los hombres del momento”.

Y digo bien “reacciones”, que no respuestas. Todavía estoy por encontrar uno solo de los que han condenado este grito filial que haya tratado, al menos, de refutar uno solo de sus argumentos.

Y con este caso quiero empezar a plantearle al lector mis propias Dubia, mis dudas, bastante más modestas y aun prosaicas, ya que uno no es teólogo.

¿Por qué, si es este escrito tan patético y pueril para los teólogos de campanillas, no lo ha aplastado ninguno de ellos con una sencilla refutación?

Todo lo que he leído hasta el momento ha sido el argumento ‘ad hominem’ de que se trata de “teólogos de segunda fila”, de que no hay entre ellos ningún nombre brillante o autoridad indiscutida, así como que su número es “bastante limitado”.

¿Doce les parece a estos eruditos a la violeta un número suficientemente limitado? No muchos más transmitieron el mensaje de Jesús después de Pentecostés, y se diría que no les fue del todo mal; sin ser, por lo demás, no ya “teólogos de segunda fila”, sino meros pescadores de aldea.

Más: ¿a qué viene tanta hostilidad ante un ruego de aclaración al Santo Padre? ¿No es su función evitar a toda costa la confusión entre los fieles sobre cuestiones de tal transcendencia?

Hablamos de una materia que afecta a tres sacramentos -penitencia, matrimonio y eucaristía- y a conceptos no menos graves, como es dar a entender que Dios puede pedir del fiel que incurra en lo que Él mismo ha señalado en sus mandamientos como constitutivo de un mal intrínsico. Es decir, un malentendido con la potencialidad de hacer volar por los aires toda la teología moral católica.

Quienes critican la osadía de este puñado de fieles sostienen que a) el texto no necesita corrección porque su sentido ortodoxo es accesible y b) es ridículo que estos “teólogos de segundo nivel” pretendan enmendarle la plana -menos aún, acusar de difundir herejías- ni más ni menos que al Santo Padre, representante de Cristo en la Tierra.

Ad primum respondeo: si el texto es ambiguo, la gravedad de la materia, como hemos señalado, precisa de una aclaración urgente; sí, por el contrario, es suficientemente claro, ¿por qué unas diócesis extraen de él una práctica sacramental y otras otra contraria, que es de ver cómo en la Iglesia Universal uno está o no en pecado mortal según el suelo que pise, como un gato de Schrödinger penitencial?

Ad secundum respondeo: si la palabra del Santo Padre tiene ese peso exclusivo y definitivo que le atribuyen los teólogos a la moda es, precisamente, porque se trata de una verdad derivada del Depósito de la Fe conservado en el Magisterio. Pero si se usan las palabras de un Papa para contradecir ese mismo depósito, ¿de dónde se deduce que haya que escucharle? ¿O es la infalibilidad papal -incluso en condiciones que objetivamente no la comprometen- la única verdad que debemos considerar inmutable de toda la Tradición y el Magisterio previos?

Por lo demás, estos mismos que esgrimen la obediencia incuestionada al Papa para negar validez al escrito, ¿han sido siempre fieles a ese principio que ahora aducen? ¿No se les conoce disenso alguno con respecto a lo que han sostenido en fecha no lejana pontífices anteriores?

Mis dudas, como ven, no son terriblemente profundas ni sutiles, ni requieren precisamente un doctorado de Teología. Por lo demás, conviene tener en cuenta las palabras de Cristo las que abrimos esta columna y que nos recuerdan que Cristo no ha venido para salvar a los teólogos ni es su doctrina una ‘gnosis’ que solo puedan dominar unos pocos estudiosos especialmente inteligentes, sino que está dirigida en preferencia a la gente sencilla.

Y es la gente sencilla, los tipos limitaditos como yo, los que, lejos considerar ‘un ataque’ al Papa estas preguntas, pretendemos simplemente que nuestro buen padre nos aclare lo que nosotros, en nuestra cortedad, sin duda estamos entendiendo mal.

 

Fuente: https://infovaticana.com/2017/09/26/algunas-dubia-la-correccion-filial/

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